Algunos destellos
"Edison se olvidó de regular su desarreglo. Aragón, Borges, Gombrowicz son ingenieros de otra fuerza: vean cómo ponen su grano de arena"
J.-A.
Miller
“Adulto-
¿No eres muy joven para realizar esa tarea?
Phineas- Si, si lo soy.”
Serie animada Disney Channel Phineas and Ferb.
Phineas- Si, si lo soy.”
Serie animada Disney Channel Phineas and Ferb.
La ciudad de Córdoba estuvo buena en Agosto. Diferentes intervenciones
culturales hicieron mella en el público y tuvieron repercusiones a nivel
nacional. La muestra #Sinlímite567 de la artista Dolores
Cáceres en el Museo Caraffa inquietó a algunas Redacciones de los grandes
medios, especialmente al principal medio cordobés. Sin pretensiones de
originalidad, en el centro del clásico museo cordobés, montó un dispositivo
donde se instala un vacío. Al violentar cierta rutina del significado este
dispositivo despierta el interés del analista: ¿se logrará avivar alguna chispa
en los psicoanalistas?
A contraluz de la ronda de los helicópteros oficiales que cuidan la seguridad,
unas formas inhabituales comenzaron a deslizarse en distintas superficies de
nuestra ciudad. Así, como si fuera una peste de película apocalíptica o la
mismísima encarnación de la laminilla lacaniana, esa noche, imprimiendo un tono
inusitado a una ciudad atenta a los comicios electorales, aparecieron consignas
del tipo: Aguante la inmadurez!, Cuculeito o Malaxación, entre otras, todas
ellas extraídas de la novela de Witold Gombrowicz, Ferdydurke.
En la Apertura del Coloquio César Mazza largó la partida con unas palabras de
Gombrowicz, “¿Por qué no es permitido a cada uno engendrar una novela más sobre
el amor o denunciar con el corazón vehementemente torturado alguna injusticia
social, transformándose en un Luchador del Pueblo? (…) Ah!, qué satisfacción;
sufrir y torturarse, sacrificar y quemarse en el altar, mas siempre en las
alturas, dentro de categorías tan sublimadas, tan adultas! Satisfacción para sí
mismo y también para los demás: realizar su propia expansión a través de
milenarias instituciones culturales (…). Pero yo era –¡ay de mí!- un
adolescente y la adolescencia era mí única institución cultural”. Para luego
señalar que la acción de los jóvenes en el Programa psicoanálisis en la
cultura se traza, precisamente, en la perspectiva de lo citado. Antes
que candidaturas eternas, las intervenciones en la cultura, generan condiciones
de enunciación.
La presencia de N. Hochman y el intercambio con el escritor A. Oviedo en la
primera mesa de disertación ya marcaba un ritmo y un clima: no iban a haber
concesiones forzadas ni imposturas jerárquicas. Le siguió una mesa donde jóvenes
practicantes del psicoanálisis se metieron en la obra del polaco para encontrar
analogías y divergencias con Jaques Lacan. En el cruce entre estos dos
discursos, la frescura y el desenfado es una muestra contundente de la
elaboración destilada en ese cruce. Ana Cascos Méndez ubicó un título
excepcional, “Malaxación en Ferdydurke”. Fue catalogado como uno de los títulos
más ferdydurkenaos y por lo tanto más condimentado del humor en el Coloquio.
Gabriel Pantoja ubicó que era posible, si algún lector se atrevía hacerlo, leer
“El estadio del espejo…” de Jacques Lacan con la obra Ferdydurke en
mano. Fernando Tarragó revisitó la propuesta de la lógica colectiva de la
Escuela de Lacan con enunciados sobre la juventud. Esa mesa contó con la
interlocución de Hochman quien resaltó que nunca se había imaginado tantas
situaciones comparables entre el polaco y el francés: ambos se rodearon de
jóvenes, ambos no fueron muy bien recibidos por los cánones imperantes, a ambos
no se los lee… “¿Qué hacemos con Gombrowicz?” fue la mesa que inicia el segundo
día con las intervenciones de Alicia Larramendy y de César Mazza. En la mesa
que siguió las intervenciones de Carlos Schilling y Juan Conforte dieron en el
clavo con el tono de las jornadas: Cosmos fue leída en clave
Gombrowicz. Hasta se llegó a decir que si Ferdydurke aclaraba el
estadio del espejo, Cosmos aclaraba el Seminario 3 de Lacan.
La intervención del Grupo Las O cerró las jornadas con una
impactante puesta en acto de los juegos con la voz y la capacidad de resonancia
del cuerpo y la palabra por fuera del sentido. Las O intervienen
una obra de Berberian, compuesta para solista, en un juego en el espacio con un
coro que replica, contradice, imita, con entradas y salidas de los códigos
formales. Toman la cita de Gombrowicz cuanto más nos alejamos de la
Forma, más nos sometemos a su poder. Misteriosas contradicciones para
jugar con los contrastes entre la formación académica y las deformaciones
en las voces y los cuerpos. El humor, la ironía en dialogo con la partitura
configuran una superficie mutante. Entre las partituras, solista y coro se
rehace un lugar para una experiencia de “danzada cantada”.
Desde ya, como toda marea, las olas siguen llegando y expandiéndose a lugares
insospechados, entre otras noticias nos llegaron comentarios de Jujuy por
Alejandro López y la presencia de Gombrowicz en la revista El
prismático. Psicoanálisis y cultura y de Nora Yamagusuku que decidió
iniciar una intervención en un Hospital de la ciudad con un recorte de Diario
Argentino que dice así: “Hace aproximadamente un año me ocurrió lo
siguiente: Entré en el baño de un café de la calle Callao...en las paredes
había dibujos e inscripciones. Pero aquel deseo delirante nunca me hubiera
atravesado como un aguijón envenenado de no haber palpado por azar un lápiz en
mi bolsillo. Un lápiz de color.
Encerrado, aislado, con la seguridad de que nadie me veía, en una especie de
intimidad... El murmullo del agua que me susurraba: Hazlo, hazlo, hazlo, saqué
el lápiz. Moje la punta con saliva. Escribí algo en la pared, en la parte
superior para que fuera más difícil borrarlo, escribí en español algo, ¡Bah! ,
completamente anodino, del género de: ´señores y señoras tenga la bondad de...´
Guardé el lápiz. Abrí la puerta. Atravesé el café y me mezcle entre la multitud
de la calle. Allá quedo el escrito.
Desde entonces vivo con la conciencia de que mi escrito esta allá.
Dudaba si tenía que confesarlo. Vacilaba no por razones de prestigio sino
porque la palabra escrita no debe servir para la publicación de ciertas
manías... Y sin embargo no voy a ocultarlo: Nunca soñé siquiera que aquello
podía resultar tan...fascinante. Apenas si puedo reprimir el remordimiento por
haber malgastado tantos años de mi vida sin haber conocido una voluptuosidad
tan barata y desprovista de todo
riesgo. Hay algo raro y embriagador en ello...que posiblemente proviene de la
terrible evidencia del escrito que está allá en la pared unido al absoluto
secreto de su autor, al que es imposible descubrir. Debo añadir también que
esto no se ajusta por completo al nivel de mi creación”.
Quizás algo de lo fascinante de esa escritura, que supuestamente no tenía que
servir para la publicación de nuestras manías, no se ajusta a su nivel de
creación. Pero cuando esas manías ya no son más de uno y pasan a ser del
público, de la fascinación se pasa a la satisfacción, a un goce que se expande
como una marea y que resuena en los más inverosímiles lugares y momentos. Con
esto sí W. G. estaría de acuerdo, ya que, como lo supo decir: “no se trata de
que el artista no tenga complejos, sino de que sepa transformar el complejo en
un valor cultural”.
Comité de Redacción de www.sinthomaycultura.com
Programa Psicoanálisis en la
cultura-CIEC
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