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Las preguntas de la Ballena a Germán García.



 La Ballena Blanca, año 2, número 4, junio 1998, Buenos Aires.


La Ballena también tiene sus preguntas que hacer. Algunas –es cierto- pertenecen al famoso y varias veces exhumado cuestionario Proust. Pero las otras se le han ocurrido a la Ballena, en sus viajes.

1.     ¿Qué está escribiendo en este momento?
Escribo, desde hace tiempo, algo que se llama hasta ahora El sueño de la razón y que me gustaría publicar para empezar el siglo.
2.     ¿Recuerda su primer acto de escritura?
Sobre un papel aceitoso, donde mi abuela había “secado” unas tortas fritas, escribí para una mujer que pasaba cada tarde. Tenía nueve años, ella era una mujer adulta a la que recuerdo con el nombre de “Yolanda”, a la que recuerdo pelirroja y a la que confundo con la famosa de La reina africana. El otro comienzo fue un soneto escrito a los catorce años, en homenaje a Eusebio Marcilla (corredor de autos de Junín).
3.     ¿Y su primer publicación?
Ese poema a Eusebio Marcilla, en el diario Democracia, de Junín.
4.     Si compara todo ello con su último libro, ¿qué diría?
Pasaron casi cuarenta años. Me instalé en Buenos Aires, pasé algunos años en Barcelona. Diría que aún no encuentro la vuelta, pero tuve suerte. Mi último libro –Parte de la fuga- es un retorno irónico sobre la transformación de la memoria en poesía, es decir, en olvido.
5.     ¿A qué escritor argentino admira?
Varios. Macedonio Fernández, Carlos Mastronardi, Jorge Luis Borges, Witold Gombrowicz, Leopoldo Marechal, Néstor Sánchez, Ricardo Piglia, Osvaldo Lamborghini –nuestra amistad se quebró, pero siempre ayudé a su difusión-, y tantos otros.
6.     ¿A qué escritor universal ama?
Witold Gombrowicz.
7.     ¿Cuáles son sus héroes o heroínas en la ficción?
Leopold Bloom y Molly Bloom.
8.     ¿Lee poesía? ¿A qué poetas lee especialmente?
Quevedo y Borges.
9.     ¿Alguna vez perteneció a algún movimiento o grupo?
Al grupo Oscar Masotta, al que se nucleaba en Los libros, al que configuramos con Literal, al que formamos en Barcelona (Alberto Cardín, Jimenez Losanto, Lluís Fernandez, etc.). En la actualidad al grupo Descartes.
10. ¿Se considera moderno, posmoderno, etc.?
Transmoderno, lo que quiere decir transpolítico –navego a través de ella.
11. ¿Cuál es para usted el colmo de la posible alegría?
La sorpresa de estar alegre, la alegría que me sorprende.
12. ¿Cuál es el don de la naturaleza que le gustaría tener?
Inteligencia matemática y facilidad para las lenguas.
13. ¿A quién le “debe” algo en su vida fuera de la literatura?
A cada santo una vela. Amigos de siempre y circunstanciales. Y mujeres, mujeres…
14. ¿Qué cualidad prefiere de una mujer?
En cada mujer una cualidad diferente, en cualquiera de ellas la belleza.
15. ¿Qué es para usted la mujer?
La mujer, como decía Lacan, no existe. Las mujeres son oximorones, paradojas vivientes que en diferentes momentos presentifican las tensiones más contradictorias.
16. ¿Dónde le gustaría vivir?
Si tuviera dinero y supiera bien el inglés, en Nueva York. Como son las cosas elegí –de verdad- vivir en Buenos Aires.
17. Su barrio o calle preferidos de Buenos Aires.
La calle Gallo y Balvanera Norte.
18. ¿Cuál es el principal rasgo de su carácter?
Me gustaría que fuese la ironía.
19. ¿De qué está arrepentido en su vida?
De haber nacido, pero ya no me preocupa.
20. ¿Cuál es su gran defecto?
La impaciencia y la piedad.
21. ¿Qué libro le hubiera gustado escribir?
Ferdydurke.
22. ¿Qué opinión tiene del minimalismo?
Admiro a Carver, pero no a sus admiradores.
23. ¿Y del rock?
Fue el ruido de fondo de mi juventud, es el recuerdo de ese ruido.
24. Un pianista, un músico, un cantante.
Charly García, Charly García y Charly García.
25. ¿Qué opina de la militancia política del escritor?
Lo mismo que de cualquier militancia política: se mide por sus resultados.
26. ¿Es fanático de algo o de alguien?
Del psicoanálisis y de Sigmund Freud.
27. Sus olores, sus sabores, sus comidas favoritas.
El olor de los árboles en primavera, ciertos perfumes. El Champagne, variedad de peces y ensaladas.
28. ¿Qué hace cuando no escribe?
Las demás cosas: las que me gustan y las que debo hacer.
29.  ¿De qué vive?
Del psicoanálisis y de sus enseñanzas.
30. ¿Cree en algún Dios?
Dios es inconsciente y la prueba es cada uno de nosotros.





  

Últimas noticias de Masotta


Asociación Amigos de la Fundación Descartes
Archivo



La opinión. Viernes 29 de junio de 1973. Pág. 18.




La opinión - sábado 30 de junio de 1973 - pág.15.




Discurso leído por Cristina Banegas en la Fiesta del Huracán el 22/12/1990, realizado junto a María Moreno.


Señoras y señores:

Entre nosotros hay uno de que hablar. Las iniciales de su nombre se duplican como en Mariano Moreno y Brigite Bardot en señal de buena estrella o porque, a menudo, las letras del alfabeto tienen nostalgia de ser sólo jeroglíficos emblemáticos, como el sello en el anillo del rey o la H y la D de la poeta analizada por Freud.

Germán García -a quien hacemos hoy este rendez vous criollo- es muchas cosas como todos nosotros pero seguramente no las mismas y al mismo tiempo. En principio un psicoanalista venido de la literatura que es lo mismo que decir un psicoanalista sin fronteras, un Don Giovanni de la lengua. Un laico (quizás una redundancia tratándose de un lacaniano), es decir un monstruo de deseo que no se aviene al arbitrio de los encargados de distribuir flores y medallas en las solapas del logos y aprende en el cielo y en la tierra y de los cuatro costados (como sor Juana en el oro del siglo, como Martínez Estrada, ese profesor que tocaba el violín y como Macedonio, el viejito del guiso bajo la cama, condenado de motus propio a los trabajos forzados del querer.

Por eso no consideró que debía tener un aspecto de profeta de quevedos panópticos ni una barba profética cayendo sobre el sueter decorado con caspa sino éste que ven aquí, el de un profesor limpio, algo humorístico, la sonrisa sin pliegues y una pajarita en el cuello. Pajarita que evoca tanto la etiqueta -las aventuras inconscientes merecen vestimenta ritual como este sábado a la noche- como la del eterno escolar, alumno de sí mismo.

La sociedad en comandita del pret a penser lo encuentra oscuro, el buró populista demasiado para unos pocos.

Sin embargo Germán García no tiene un código a la manera de un secreto templario, para abrir las orejas a su discurso no se exige un período de prueba, la superación airosa de los juicios de un tribunal, la pureza de una pertenencia. Si el discurso lacaniano en el que se inscribe, por sus múltiples referencias y disciplinas, pide un seguimiento. Si ese acompañarlo por los desfiladeros como el despeñamiento sólo puede ser imaginario es vivido como el yugo de un déspota es porque uno se está haciendo un profesional para quien el saber sólo puede ser rentable, servir para otra cosa, ética capitalista que Miller señala como opuesta al psicoanálisis y quizás a la relación con el conocimiento mismo.

Resulta escandaloso: hoy es un valor descalificador el hecho de que algo requiere ser leído dos veces.

Se dice que Germán García es agresivo en nombre del progresismo light y del psicoanálisis analgésico. Sin embargo su agresividad consiste menos en los desplantes de un soberbio que en la impaciencia amarga del que no se da tregua y pocas veces encuentra a otro de su alegría elocuente, en lugar de rencorosos hambrientos de reconocimiento.

Así como hay revolucionarios a quienes les molesta que le toquen el brazo hay populistas que limpian el asiento antes de sentarse en el bar de la esquina.

Germán García, sin ceder ante la extorsión de la palabra "pueblo" es más callejero. Le preocupa la novela familiar del borracho que pasa, la pierna muerta del quiosquero y el teléfono roto de las guerras de alcoba. En la transferencia democrática del bar -ese hogar contra el hogar- suele acuñar sus aforismos mejores, privilegio de todos. También maestro oral, no sustrae el cuerpo a la réplica, a la interrogación y sus violencias, dejando su voz como mediación sin el paraguas de la prosa escrita y sus correctores retóricos. Le da al otro esa ventaja.

Y es cierto que suele hacerlo de manera un poco cómica, ya que si el existencialismo era teatralmente bastante Lee Strasberg, el lacanismo mima los subrayados de la comedia del arte donde Miller descubre el estilo inconsciente.

Señoras y señores: Contengan el bostezo, empinen sus copas y acepten con tolerancia este tributo en chorrera. No siempre los rituales son mudos y confortables.

Germán García: Si el huracán levanta quioscos, también abre puertas y hay primeros. En calidad de Asesor científico hablarás tres veces en la biblioteca de la Sección de Cataluña invitado por la Escuela Europea de Psicoanálisis. Primer paso en el espacio "Conferencias Oscar Masotta".

La filiación no es la búsqueda de un origen legítimo y excluyente sino una ficción en función de un proyecto, el reconocimiento de una deuda a condición de no considerarla saldada, ponerse tanto·a la sombra de un nombre como despertarlo a nuevas resonancias. Por eso en el coloquio del Círculo Internacional de Psicoanalistas Argentinos, organizado por la Escuela Europea de Psicoanálisis tu ponencia se titula "Bibliotecas: De Masotta al Campo Freudiano".

Querido Germán, no habiendo podido encontrar en ningún museo la rosa que Freud regaló a Virginia Wolf y temiendo ofenderte como caballero si lo lográbamos, te damos a cambio este regalo para que multipliques los brindis.