Literal: el resto de la historia


1.
A partir de la iniciativa del investigador Juan Mendoza y con el aporte de los originales de Jorge Quiroga como fuente, la Biblioteca Nacional incluye en su colección Reediciones y Antologías la reedición completa de Literal en edición facsimilar. Una revista incómoda de la que ya no podrá ser un lugar común decir que se la mencionó mucho pero se la leyó poco, ya que su inaccesibilidad ya no será tal.
Con la edición de este facsímil, se fisura la idea vaga de Literal como un triunvirato homogéneo (García-Gusmán-Lamborghini) y se van abriendo las diferencias de lo que aportó cada uno. No sólo a partir del acceso a la documentación de la revista completa y los diferentes ritmos y tonos de cada texto, sino en las diversas historizaciones y testimonios que forman parte de un cierto revival literaliano existente en los últimos años que se corona con esta edición facsimilar. Pensamos especialmente en la enorme Osvaldo Lamborghini, una biografía de Ricardo Strafacce (Mansalva, 2008) o incluso en La vanguardia intrigante de Ariel Idez (Prometeo, 2011).
En la revista -aparecida en tres volúmenes y cinco números entre los años 1973 y 1979- se destacan los  ensayos teóricos sin firma con sus ya famosos apotegmas (“la literatura es posible porque la realidad es imposible”) en forma de resonantes slogans que hacen vibrar y avanzar los textos como si hubieran sido escritos alrededor de estas comprimidas y plegadas frases. Estas ideas fundantes avanzan sobre otros ejemplares de la revista de donde fueron enunciados tiñendo los ensayos de crítica y política como a los textos de ficción. Esto logra que sea muy consistente la propuesta de la revista a pesar de la distancia temporal entre cada volumen.
 Es conocido que la idea de escribir sin firmar fue tomada de la revista Scilicet (Lacan), pero en Literal se incluyen además relatos de ficción firmados por muchos nombres propios que se destacarán en décadas siguientes, aunque algunos otros se perderán en el tiempo. Estos relatos son uno de los contenidos a prestar atención de esta reedición ya que hasta ahora lo que más había circulado fragmentariamente habían sido los textos teóricos.
Han sido variadas las lecturas, apropiaciones e influencias de Literal: la ensayística de Néstor Perlongher, el contracanon promovido por Fogwill, la revista Babel, etc. Pero hasta ahora estas lecturas siempre llevaban un cierto hálito de malditismo o de culto para entendidos. Sin embargo aún está por verse en que medida se modificará el lugar de la lectura de Literal a partir de la nueva accesibilidad que confirma esta reedición.

2.
Literal se explica a sí misma en sus ensayos. En “El resto del texto” (Literal Nº 1) (nunca reeditado hasta ahora) se critica lo que se describe como “la falacia del metalenguaje del discurso crítico”. Resuena aquí la máxima lacaniana de que no hay metalenguaje, que podemos condensar en lo que afirma Jacques-Alain Miller en “U ‘no hay meta-lenguaje” (texto clásico que ya circulaba en aquellos años): “Una misma palabra designa algo y a sí misma a la vez” y “la investigación lingüística tiene como medio a su objeto”. Al partir de la puesta en práctica de la idea de imposibilidad del metalenguaje, el ensayo crítico se vuelve una práctica tan estetizada como la misma ficción ya que no puede no implicarse en lo mismo de lo que habla: su medio es también su objeto (Juan Mendoza en el prólogo habla de una “cricción”). El breve texto “Redadas(Literal Nº 1) es un ejemplo radical de esta propuesta: no se sabe si se trata de un texto teórico o de un relato. Existe un resto del texto insubordinable al sentido y esta es una de las ideas fundamentales de Literal para pensar la literatura. A diferencia del realismo que promueve la creencia de la posibilidad de representación de la realidad, en Literal la dislocación inherente entre significante y significado –y la imposibilidad del segundo de recubrir el deslizamiento del primero– son garantía de la autonomía posible de lo literario sobre la sugestión colectiva del realismo.
Literal denuncia entonces a las prácticas metalingüísticas como una traducción que niega la existencia de este ‘resto del texto’ no significable. Se trata de un ejercicio de poder. Es así que esta idea es llevada también al análisis del momento político (Literal Nº 1 salió en noviembre de 1973): el portagrama (el conductor) traduce, da sentido, interpreta. Por momentos al leer Literal sorprende la lucidez sobre algo vivido en su momento y que da la sensación de haber sido escritos décadas después. Especialmente en el análisis del peronismo que –como afirma Idez en La vanguardia intrigante Literal anticipa lo desarrollado por Ernesto Laclau en relación al populismo. Es doble el mérito de Literal por haberlo pensado y escrito mientras las cosas ocurrían. Al estar desacoplados del referente, los textos se deslizan hasta hoy y son inquietantemente contemporáneos, con excepción a las menciones a la censura judicial (hoy no tan común).
Con respecto al título del libro de Idez, Germán García ha mencionado en que la idea de “intriga” la tomó del historiador Paul Veyne. Refiriéndose justamente a Veyne en Ante el Tiempo (Adriana Hidalgo, 2006) Georges Didi-Huberman afirma que “la historia construye intrigas, la historia es una forma de poética, incluso una retórica del tiempo explorado”. Es desde esta forma de entender la historia que Literal puede responderle a un texto publicado en Todo es Historia  en “La historia no es todo” (Literal Nº 4/5). No significa que no haya que hacer historias, sino que cada historia es –indefectiblemente– una forma de retórica (ver también “La intriga” en Literal Nº 1).

3.
Héctor Libertella en el prólogo a su antología (Santiago Arcos, 2003) para describir a Literal enuncia una frase que aún resuena por su síntesis: “el destilado del psicoanálisis en la literatura”. Sin embargo no hay una presencia explícita del psicoanálisis en aquella selección de textos publicada hace ya casi una década. En cambio en el facsímil encontramos varios documentos que no sólo destilan psicoanálisis en la literatura sino que están parados desde el psicoanálisis como el Documento Literal (psicoanálisis: institución e investigación sexual) (Literal Nº 2/3) en el que se desarrolla una política y una teoría para el psicoanálisis disputando de manera análoga a lo que Literal realiza en el campo literario: la defensa de la autonomía del psicoanálisis con respecto a la política de masas. Las críticas aquí apuntan a posiciones “freudo-marxistas” como la de los grupos Plataforma y Documento, que proponían dar un “suplemento” de marxismo al psicoanálisis. La actualidad de este texto reside en que existen hoy posiciones similares en relación al psicoanálisis y la política que intentan apaciguar la subversión lacaniana haciéndola digerible para el sentido común de un progresismo bien pensante: los fuegos artificiales del eclecticismo pop de una filosofía eslovena o una “izquierda lacaniana” de tesis universitaria sin práctica analítica.
Esta operación de desenganche de la literatura de una legitimación transliterarla, lejos de promover una ontología de la literaturidad pura y a-social, trata de este caer permanente de un resto que escapa al sentido y a la sugestión de masas. Y ahí tenemos su actualidad que también es su dialéctica con la(s) época(s). Existe el riesgo de una lectura despolitizada de Literal (como de todo), y es probable que algunas de sus lecturas en décadas posteriores haya tenido algo de eso. Especialmente algunas realizadas desde el campo universitario sosteniendo la idea de una autonomía del campo literario entendida como apolítica (olvidando lo relativa de esta autonomía). Sin embargo la “flexión” Literal, –afirma Germán García en una entrevista a la revista Toro– era otra forma para decir “dialéctica”.
Como escribió Néstor Perlongher sobre Literal: se trata de un “lacanismo de combate”. Que esto se renueve, dependerá del uso que sus nuevos lectores le den. 

Sergio Piacentini


TRES POETAS DEL SUR







JORGE QUIROGA – LUIS OSVALDO TUDESCO - LAURA ESTRIN


LEERÁN SUS POEMAS Y DIALOGARÁN CON EL PÚBLICO


CANTARÁ TANGOS MARIANA ALPERT

                  

MARTES 29 de NOVIEMBRE  DEL 2011 - 19,30 HS


Entrada libre y gratuita



CENTRO DESCARTES – BILLINGHURST 901
TE. 4861-6152 – 4863-7574 (17 A 22 HS)


Eterna Cadencia: Diálogo abierto con Rita Gombrowicz y Jean-Pierre Salgas


Evento Gombrowicz en la Biblioteca Nacional


Salió Exordio Nº3 - El psicoanálisis en la cultura






Novedad Grama ediciones



Lacaniana Nº 11
Revista de la Escuela de la Orientación Lacaniana
(Noviembre 2011)





ÍNDICE
Editorial, Silvia Elena Tendlarz
¡Lacan por Vincennes!, Jacques Lacan

La Orientación Lacaniana
Todo
el mundo es loco I, Jacques-Alain Miller
Todo el mundo es loco II, Jacques-Alain Miller


Todo el mundo es loco
La salud mental, lo inevitable de una totalidad fallida, Guillermo Belaga
De la loca repetición al singular disparate, Angelina Harari
De la salud para todos a las locuras de cada uno, Marina Recalde
Los nombres posibles de mi locura, Silvia Salman
Feminidad y locura, María Josefina Sota Fuentes
La locura que queda, Gustavo Stiglitz
No sin, Marcus Vieira
La salud como objeto de cálculo, Fernando Vitale


Actualidad de Jacques Lacan
Jacques Lacan y el estilo tardío, Germán García


Testimonios de AE
Esa herida, esa, Guy Briole
La Broma, Sonia Chiriaco
Del instante del fantasma al deseo del psicoanalista, Leonardo Gorostiza
Mostrar algunas huellas del caminante que somos, Luis Darío Salamone
De la repetición de un destino a la invención de un significante nuevo, Luis Tudanca


Informe del Cartel del pase H5 (2007-2009)
Presentación, Mauricio Tarrab
El apego transferencial, Graciela Brodsky
El pase y los restos de identificación, Eric Laurent
Cuestiones generales para un informe, Aníbal Leserre
El ombligo del análisis, Fabián Naparstek
Elaboración y decisión, Mauricio Tarrab


Clínica
Saber decir el nombre, Marie-Hélène Blancard
La locura social: verdades de un hombre lúcido, Daniel Millas
Adicciones en serie, Adriana Testa



Novedad Editorial Verdier


Clartés de tout
de Lacan à Marx, d´Aristote à Mao
Jean-Claude Milner





Dans Clartés de tout, Fabian Fajnwaks et Juan Pablo Lucchelli, deux psychanalystes, interrogent Jean-Claude Milner sur son parcours et sur la place que Jacques Lacan y a tenue.
En répondant à leurs questions, Jean-Claude Milner a été amené à réexaminer ses propres positions sur la linguistique et sur la science moderne, sur sa théorie des noms et en particulier du nom juif sur la transformation des relations entre capitalisme et bourgeoisie, sur la Révolution et sur la politique.
Il est apparu que le nom de Lacan était mentionné à chaque étape. Jean Claude Milner a eu ainsi l'occasion de mieux préciser sa dette: Lacan, selon lui, doit fonctionner comme un opérateur de clarté, non d'obscurité.
Le projet de livre surgit en cours de route. Pour qu'il soit mené à bien, les questions et les réponses devaient être ajustées et ajointées. Clartés de tout est le résultat de ce travail.