Revista Descartes, no es lo mismo el hecho que el dicho - Ignacio Penecino




No hay químico que haya encontrado el elixir,
aunque glorifiquen su fértil olla,
si por casualidad se topan
con algo odorífero, o medicinal.
John Donne, Love`s Alchemy


El cuerpo
23 números en 26 años, esta cifra algo nos dice. De las revistas que Germán García llevo adelante, por ejemplo Literal, Sinthoma y Otium Diagonales por nombrar algunas, Descartes es la que más números ha publicado. Seguramente las razones de la interrupción será distinta en cada caso, ¿Cuáles serán las razones de que la revista Descartes haya llegado a esa cifra?
Si tomamos los 17 volúmenes que conforman la colección, vamos a encontrar que no es uniforme. En la vista de cualquier biblioteca no la vamos a encontrar por mantener una regularidad de diseño, en nada se parece a esas colecciones de revistas en las que un patrón de diseño forma la imagen de un cuerpo prolijo. La diacronía que conforman estos 17 volúmenes muta, se transforma, y ese otro cuerpo[i] tiene sus explicaciones.
Los Nº 1, 2/3, 4, 5, 6, 7 y 8/9 que van de junio de 1986 a julio de 1991, limite a la primera de las 5 transformaciones, tienen un diseño. De marzo de 1992 a julio de 1997, los Nº 10, 11/12, 13, 14 y 15/16, encontramos un nuevo formato. En este periodo el ejemplar Nº 10, titulado “MU, el vacio” con la imagen del signo Chino, y blanca en su totalidad, resalta (con el tiempo su color también ha variado, ya no es blanco). El cuarto período los ejemplares 17, 18, 19/20 y 21, que van de noviembre de 1999 a julio de 2011 y por último el Nº 22/23 de octubre 2012, con un tapa tan sensible a una obra del expresionismo Alemán; parodia del problema de las jerarquías.

Las tapas
Desde el Nº 1 al 7 en la tapa aparece el nombre: “Descartes – Revista Internacional” (también: “El análisis en la Cultura”), y el nombre propio de algún psicoanalista francés con el titulo del trabajo escrito que se publica en la revista. El primer Nº tiene el nombre de “Jacques Alain Miller” y el titulo “Carta sobre el estatuto del psicoanalista”, ningún otro nombre propio en la portada; y así, variable número a número, hasta el 7. En el Nº 8/9, de julio de 1991, titulado “Especial, la causa freudiana” los nombres propios de psicoanalistas argentinos de distintas filiaciones irrumpen. Desde este Nº hasta el último ejemplar de la revista la presencia de nombres propios, ya sean de argentinos ya sean de extranjeros, psicoanalistas o no, en las tapas es una de las características. Con excepción, como decíamos anteriormente, del Nº 10 en el cual figuran “Descartes” y “Germán García”. Sí observamos con mayor detenimiento vamos a encontrar que estas mutaciones están íntimamente relacionadas a la historia de la presencia del psicoanálisis en la Argentina, y a una política en esa historia.
La revista, en el momento de salir el primer Nº, es parte junto con la Biblioteca Internacional de Psicoanálisis de un proyecto, del proyecto Descartes -después las cosas irán cambiando. El proyecto Descartes fue enunciado desde un diario argentino, en un reportaje a Germán luego de su regreso al país. En 1987, el 27 de junio, se realizo el primer Coloquio Descartes de la Revista Descartes, se titulaba “El efecto rayuela – 25 años después”. Desde la Biblioteca Internacional, una desinencia de la Biblioteca Freudiana de Barcelona creada por Masotta, se desplegaron otras publicaciones como el boletín informativo VECTORES (del acontecer analítico), que aparece a fines de 1986; y El Murciélago, también dirigida en distintos periodos por Beatriz Gez y Adriana Testa, en conexión con L’ Ane magazine freudiano de París dirigido por Judith Miller. El Murciélago es una revista que puede leerse como una suerte de vacuola de la Descartes: dada su periodicidad, noviembre de 1988/mayo de 2000, ya que cómo esta última atraviesan las dos grandes etapas del proyecto Descartes; y, también, por cómo hay ciertos textos que El Murciélago hace resonar en la ciudad y la Descartes retoma.
La Biblioteca Internacional es uno de los cuatro grupos (Simposio, Seminario y S.A.B.A.) de la trama del Campo Freudiano en la Argentina. En 1992 se crea La Escuela de la Orientación Lacaniana, que se conforma partir de la disolución de los cuatro grupos. Ese mismo año, el 11 de marzo, Jacques Alain Miller dicta la clase inaugural del Centro Descartes, publicada en el Nº 11/12. En esa clase Miller apuntó a la precisión en la investigación dentro del Campo Freudiano y utilizó como texto principal de referencia el mismo que Oscar Masotta sabia utilizar, y que este había sacado del índice razonado de los Escritos, para dar un orden de razones en su lecturas de Sigmund Freud: “Descartes: según el orden de las razones” de Martial Gueroult.

Los índices
Al leer los índices de todos los volúmenes de la revista encontramos cierta operación en torno a un tema, aquel que dio titulo al IIº Coloquio Descartes en junio del año 1988 y se tituló “La importación de modelos culturales”, ese mismo mes salió el Nº 4, en el cual la leyenda “Revista Internacional” fue sustituida por “El análisis en la Cultura” en la portada. Los autores de todos los textos publicados en la revista proceden tanto de diversos países como de diversos ámbitos. La revista nunca dejo de ser “Internacional”, pero acentúo la inclusión del psicoanálisis en los debates culturales: esa discordia entre el deseo y los ideales en diversos ámbitos (literatura, religión, filosofía, etcétera) [ii].
El producto cartesiano en matemáticas es un conjunto que es el resultado de una operación entre otros dos conjuntos, cuyos elementos son todos los pares ordenados que pueden formarse tomando el primer elemento del par del primer conjunto, y el segundo elemento del segundo conjunto. Descartes: un producto cartesiano.

Los editoriales
Una lectura sobre cada una de las editoriales escritas por Germán García nos permite precisar aun un poco más nuestras preguntas. En este caso voy a tomar dos presentaciones en particular, las que abren el Nº 1 y el Nº 10.
En la Nº 1 encontramos el siguiente párrafo: “Descartes es una decisión que en el mismo momento de preguntar responde a una contingencia: la actualidad del psicoanálisis en nuestro país y en nuestra lengua, su anudación con países de otras lenguas.
Traducimos y comentamos, mientras las producciones del inconsciente que logramos escuchar orientan las decisiones”… “Descartes es también una pesadilla, ésa del ser como un conjunto vacío del pensamiento”
Así, con dos características por la positiva -una decisión y una pesadilla- define Germán a la revista Descartes el 27 de marzo de 1986 en Buenos Aires, en la presentación de aquel primer número, que se terminó de imprimir en los “Talleres Graficos Garamond”. Al final de la presentación escribe: “Falta saber cómo caerá Descartes en este campo de fuerzas vectoriales donde letter/litter, suspendido temores y esperanzas, está en el relámpago de la verdad.”
Estas líneas citadas plantean un problema: el paso de una lengua a otra de algo que justamente es un método que le da un valor preponderante a la lengua, a esa estofa en la cual se cocinan los mayores hallazgos del Logos. Traducir –parece que está diciendo: sabemos con Masotta: una repetición original-, comentar y el poder discrecional de oír el propio mensaje de manera invertida es la estrategia. Sí: “no hay analista sin institución, es decir sin formación”. La formula no es sin en la cual está sostenida este frase, y que se repite sin saber, debería completarse con sin formaciones del inconsciente, ya que la función del inconsciente es el aquello del esto: no se es esto, sin aquello otro. 
¿Una revista como pregunta y respuesta? La diferencia entre el significado en la historia y el significado de la historia, es el sufrimiento que tiene una “función ordinal” en la historia, y que desafía a “cualquier ingeniería social”, argumenta en esa primera presentación. Por el lado del significado de la historia, la respuesta es una decisión. Decisión sin temores ni esperanzas como el paso de Dante al traspasar un umbral, guiado por el poeta y por la palabras de una virtuosa mujer: “Sólo se debe temer aquellas cosas que pueden hacer daño a otros: a las otras, no, pues no dan miedo” le dice Beatriz a Homero, cuando le pide que guie a Dante. La revista Descartes se puede decir que es una sintaxis que busca engendrar un “relámpago de la verdad”, una marca significante que caerá.
Ahora, volvamos a la pesadilla por un momento. En la teoría de conjuntos el conjunto vacío se corresponde con una contradicción y el conjunto universal con una tautología. Pero esa pesadilla, como la de Joyce con respecto a la historia, también se puede leer el horror vacui. Es decir hacerse como un horror vacio, el que supone el encuentro entre dos lenguas. Un imposible que el objeto Descartes no cesa de escribir.
El Campo Freudiano es interpretado como campo gravitacional, en el cual se “vectoriza” la “acción” del significante que tiene su gravedad: la revista Descartes entre otras revistas nacionales e internacionales.
Este primer número de la revista, junto con la Biblioteca Internacional, servía de anclaje para que una enunciación tome envión dentro del Campo Freudiano en la ciudad de Buenos Aires. En otro lugar Germán escribía: “La enunciación, cualquiera que sean los enunciados, tiene una virtud temporal que se llama deseo. El placer es ahora, en presente”[iii]. Lacan diferencia en su texto sobre el tiempo lógico la colectividad de la generalidad, el primero es un grupo formado por las relaciones recíprocas de un número definido de individuos, la generalidad, al contrario, se define como una clase que comprende de manera abstracta un número indefinido de individuos. Tres faciunt collegium dice el dicho, recuerda Lacan. Así como Masotta, García “supone la fuerza vinculante de la transferencia como diferencia especifica, en la enunciación por cada una de las instituciones”. En ese mismo texto de Lacan podemos encontrar la siguiente cita que modaliza aún más el asunto: “Si bien en esta carrera tras la verdad no se está sino solo, si bien no se es todos cuando se toca lo verdadero, ninguno sin embargo lo toca sino por los otros”
Una falta de saber está en el inicio de la partida, como así también una certeza en el mainel del pórtico que esta al final del momento de concluir: ¿“cómo caerá” la revista en una contingencia, en ese campo de fuerzas vectoriales? Falta saber cómo, pero se sabe el verbo.
Germán avanzaba con su certeza cartesiana en esta época, finales de los 80 en la Argentina, en la cual la palabra certeza despertaba el prejuicio de aquellos que evalúan el sufrimiento con una moral progresista –¿qué sufrimiento es mejor: el de la psicosis o el de las néurosis?

La revista Descartes busca en el origen originalidad. Como antecedentes de la revista hay otras experiencias: Los libros, Cuadernos Sigmund Freud, Tyché y las mecionadas Literal, Sinthoma, Otium Diagonal. Y su filiación en una ironía de Jorge Luis Borges sobre Victoria Ocampo. Para Borges “Una revista supone ciertos amores” que incluyen exclusiones; admirar, eso lleva a hacer buenas antologías. Cristina Banegas y Maria Moreno escribieron “La filiación no es la búsqueda de un origen legítimo y excluyente sino una ficción en función de un proyecto, el reconocimiento de una deuda a condición de no considerarla saldada, ponerse tanto a la sombra de un nombre como despertarlo a nuevas resonancias.” Pero no es por vía de las pasiones del yo que la filiación aconseja, sino que es por el deseo por el cual toma: ¿Qué puedo conocer?, ¿Qué puedo hacer? y ¿Qué puedo esperar?, son las tres preguntas kantianas eternas que anteceden al acto y guían. Sí, “el deseo que se conoce por los actos y sus efectos” y el deseo requiere de una política, ¿Cuál es esa política?

La 10.
Como no podía ser de otra manera en nuestro país, también el ejemplar Nº 10 en esta serie es grave. Allí no podemos de dejar de sospechar que la cifra 10 es parte de un cálculo. El ejemplar anterior niega un número: 8/9, que surge en la época que se hablaba del “movimiento hacia la Escuela”. En la editorial del Nº 10, que está titulada: “Descartes y la razón después de Freud”, German escribía los siguiente: “Cuando encontré el nombre de la revista saludaba por encima del hombro a los que sabían que un presidente argentino había usado el apellido del filósofo para firmar sus opiniones regulares en un diario. Jugaba, también, con el uso oscilante que puede hacerse entre el nombre común y el nombre propio, provocaba de paso a los que molestaban por la falta de consistencia del ser argentino”… “Ahora, llegado al número diez se divisa una perspectiva diferente: en vez de buscar un lugar es necesario calcular una articulación”. Este Nº permite dilucidar dos cuestiones: nuestra pregunta ¿cuál es la política del deseo que impulsa la revista, el proyecto Descartes?, ¿qué fabricó aquella cifra del inicio de nuestro trabajo? Y por otro lado con respecto a una transformación: de aquel horror vacio en extimidad -palabra acuñada por Lacan en el seminario de la Ética que trata de nombrar “este lugar central, esta exterioridad íntima, esta extimidad, que es la Cosa”-. Este Nº sale el mismo año que se conforma la Escuela de la Orientación Lacaniana y el mismo mes que se dicta la clase inaugural del Centro Descartes. La portada vacía de nombres propios es el gesto de la disolución. Y la revista pasa de “jugar” con los nombres a “calcular” una articulación en la cual una exterioridad incluida por el Instituto del Campo Freudiano, es decir por la enseñanza explícita, a diferencia de la función de la Escuela.
El 6 de septiembre de 1994 Miller nuevamente visita el Centro Descartes para concluir una ponencia que no había podido terminar en las Jornadas de Escuela ese año. Pero algo lo decide a cambiar de tema. En cada una de las reuniones que Miller había realizado en esa semana con distintas instancias de la Escuela no hubo lugar para hablar de un tema: el pase. En el Centro Descartes Miller encontró un lugar para hablar de un tema central para la Escuela, y lo llamó extimo.[iv]
La política es, como en el año 1986, la de no quedar excluido. Como decíamos, la revista es sensible a los avatares de la historia del psicoanálisis en la Argentina y como aquello vivo que habita un deseo, tiene una política.
Eso se deja leer.



*Texto leído en el en el XXVII° Coloquio Descartes: Destellos mediterráneos





[i] Ver Musachi, G. (2010)  El otro cuerpo del amor. El Oriente de Freud y Lacan, Buenos Aires: Paidós.
[ii] Ver García, G. (2005). El psicoanálisis y los debates culturales. Ejemplos argentinos. Buenos Aires: Paidós.
[iii] Ver García, G. (2005). El psicoanálisis y los debates culturales. Ejemplos argentinos. Buenos Aires: Paidós.
[iv] Conferencia publicada en octubre de 1994 en formato de ficha e incluida en la compilación Conferencias Porteñas del año 2010.

XXVIIº COLOQUIO DESCARTES - Dossier




Comité Editorial de la pagina web sinthomaycultura

Novedad Editorial eduvim


escrita - Edición Facsimilar (Volumen I y II)



Volumen I (1980-1983)

Tras caminar tres décadas, escrita prosigue su conspiración a destiempo, en forma subterránea y a la vista de todos, como esa civilización de diletantes que se proponen hacer avanzar el siglo XVIII, superar el siglo XIX, “perfeccionar la perfección”... Pero, ¿de qué forma? A través de su poder de ilectura, escrita conquista la terra incógnita de sus nuevos lectores poniendo en cuestión a la comunidad y a sus dictados del sentido común. En manos del imprevisible lector queda el acto fallido como apuesta del deseo no prevenido. La comunidad de lectura adquiere una extraña vida asociativa. Una vida asociativa sin socios.Este ejemplar facsimilar se ofrece al lector no consustanciado en desenlaces finales como un escalón para entrar a ese extraño discurso, sin escaleras preestablecidas, llamado psicoanálisis.
Volumen de 412 páginas

Volumen II (1984-1986)

Muchos de esos textos, y la lectura tiende a c
onfirmar esta hipótesis, se sitúan en la actualidad con total impavidez, es decir, sin temor alguno a que el paso del tiempo hubiera podido despojarlos de lo que entonces les otorgaba su espesor de anticipación temporal. En la “propuesta” de escritaesa resistencia parecería carecer, como ya se dijo antes, casi totalmente de nexos con las coyunturas de una época. Reiterar este argumento se vuelve imprescindible, ya que sin duda no es en nada ajeno al sesgo indisociable de escrita, es decir, al hecho de haber inventado o hallado una travesía, un camino provisto de diferentes tramos desde los cuales se hizo posible contemplar –y explorar– con sus “escritos” muchos interrogantes de la literatura, que no quedaron circunscriptos solamente a dicho origen sino que tuvieron en virtud de ese mismo “punto de partida” una marcada inserción, incluso desde el comienzo, en otras perspectivas contiguas, que luego pusieron en evidencia sus intersecciones, como las ya citadas más arriba del psicoanálisis o la filosofía.
Volumen de 462 páginas

Novedad Otium Ediciones



El Relato de casos en la psicología, la psiquiatría y el psicoanálisis en la Argentina

Claudia Castillo, Rosa Falcone, Germán García, Noelia García Neira, Beatriz Gez, Marcelo Izaguirre, Sergio Piacentini, Eduardo Romero y Emilio Vaschetto.


Freud ponía el límite a la historización que estaba dado por la construcción. Es decir, cuando Freud hacía construcciones las justificaba porque decía que había algo en la historia de un sujeto absolutamente perdido. Como tal, sólo se podía deducir como quien sigue las nervaduras de una hoja y termina por dibujar las partes que faltan. Siguiendo las nervaduras del caso se podía construir la parte que falta.
Germán García.

Enigamas de la historia y relatos de casos suponen una teoría de la memoria pues escribir una historia es el relato de lo que otro ha relatado, es el recuerdo de quien ha conducido un tratamiento de lo que un paciente ha recordado. La perdida de las referencias es la posibilidad misma de la memoria.
El relato de casos, entonces, posee un valor metodológico como fuente de información diversa, no solo por evidenciar los lineamientos teorico-conceptuales que orientan su construcción o el marco científico y social más amplio que las determinan, sino también por ser testimonio directo de una practica, que no siempre coincide con los paradigmas imperantes de su tiempo.

Desde esta perspectiva, en los diferentes capítulos del libro se toman a los relatos de casos como material disponible-y, también, controvertido para la construcción de la historia de la psiquiatría, la psicología y el psicoanálisis desde aquello que es su práctica clínica. Dicha construcción se circunscribe al período que abarca desde 1900 a 1960 en nuestro país, en el cual las tres disciplinas pasan por diferentes momentos en la delimitación de sus campos de influencia y en los modos de relacionarse. 


Novedades Editorial Paradiso




El cerco rojo de la luna

de Silvia López




El cerco rojo de la luna puede leerse como relato tradicional pero a la vez como pieza contemporánea que explora la frontera de lo real contaminada por la imaginación. El escenario fantástico no contradice el rigor de los enlaces lógicos. No hay ningún cabo suelto; para el método científico de su protagonista nada queda sin investigar, ni los botones de la desconocida que lo seduce, ni el enigma de su olor a vainilla. Sólo persiste una pregunta en la voz de la amante perdida: “¿Será verdad, Hervé, que una vez desaparecida la apariencia actual del mundo, los pájaros, las rosas, la superficie lisa del mar, el hotel de Las cumbres, las almendras saladas, los vinos espumantes y todo, absolutamente todo, podía volver a su legitimo lugar?”
En el territorio narrativo de silvia López, el universo es castillo gótico que aloja alienados pre-freudianos, el paraíso de la literatura del siglo XIX


Daniel Guebel


La mancha de los adioses
de Isabel Steinberg


El eje de la novela está en esta frase: “Recordar: recordar la memoria.” Ese recordar ligado al recordar una memoria. Si lo seguí bien, lo conmovedor acá es esa decisión de recordar la memoria, y lo que eso abre a lo desconocido.
Me identifico con esta frase:

“Negra, pobre y judía. Mala yunta. Mala yunta para tener seis años y vivir en un conventillo de Buenos Aires en el año mil novecientos veintiocho.”
Conventillo es una cosmovisión de infinitos.

Y esta otra es otro eje:

“Veo la diferencia entre pasado, presente y futuro. Pero no veo separación entre estos tres aspectos del tiempo uno. Pasado, presente y futuro son cosas que existen desde el punto de vista de algún observador individualizado y ubicado precariamente en algún punto especifico (pero no inmóvil) de la línea de tiempo cronológico.
Por lo tanto el llamado “pasado” está siempre presente, así como el llamado “futuro”. Y el pasado está vivo. Su influencia es dinámica. Y nos trae nuevas lecciones a cada día –si tenemos ojos para ver.”

En el relato todo está en los ojos, en la visión del ojo que escucha como diría Claudel y en esa decisión de abrir la visión (voy a poner a un santurrón como Claudel con el zeide Zuny, finalmente se hubieran llevado bien. Claudel decía el ojo escucha).


Hugo Savino


Estampas, Fábulas y Ensayos. de Thomas M. Simpson


EL TODO  Y LAS PARTES
(Ensayo sobre las propiedades emergentes)

A Guillermo Boido


Compleja es la relación
entre las partes y el Todo;
no hay una sola  canción:
cada cual canta a su modo.


Equipos mal coordinados,
aun con grandes jugadores,
bien  pueden ser derrotados,
por más que les tiren flores.


En este punto me instalo,
pues es causa de mis penas:
el Todo puede ser malo
aunque sus partes sean buenas.


El asunto tiene cola:
puede ocurrir (y es curioso)
que aunque el Todo es numeroso,
cada parte es una sola.


Mi predica no descartes:
una cualidad, un modo,
puede ser cierto del Todo
pero falso de sus partes.


Quien obvie esta distinció
será un hombre descarriado,
fiel al error bautizado
falacia de división.


Pues la molécula de agua
con  átomos se construye,
y cada átomo incluye
su tributo en esa fragua.


Y aunque el agua es transparente,
sus átomos no lo son:
la transparencia es canción
molecular y emergente.


De lo simple a lo complejo,
así el Universo va.
Pero Dios ¿qué pensará?
Me han dicho que está perplejo.

T.M.S.

(29-2-2009)


2. La lavandera Segismunda
(Estampas de Flores Sud)

Sólo Dios es adulto.
GOETHE


Pequeñita, casi enana,
así era  Segismunda;
una niñita errabunda
en el cuerpo de una anciana.

Al llegar nos dio sus claves:
procedía de Segovia,
y afirmaba ser la novia
del dueño de Gath y Chaves.

Siempre la he de recordar
perdida en el mundo vasto,
tan sola con su canasto
de ropa para lavar.

Ropa viene, ropa va,
y ella, lavando y lavando,
protestaba suspirando:
”¡Si yo tuviera mamá!.

Oh inviernos sin cortesía
para un alma desdichada:
la ofendía el agua helada,
sus sabañones gemían.

Segismundita, criatura,
te juro: hablaré con Dios
y habrá también para vos
gotas de eterna dulzura.

Del cielo tendrás las llaves,
para rabia de Satán,
y los ángeles dirán:
”¡Señora de Gath y Chaves!.

Th.M.S.



Fábula del relojero(Sartre)


Si mi reloj se detiene, puedo interrogar al
relojero sobre las causas de su detención.
Pero el relojero, a su vez, interrogara a los
diferentes mecanismos del aparato. Lo que
el relojero espera de los engranajes del reloj
es una revelación del ser; y si espera esta
revelación, entonces también esta preparado
para una revelación del no-ser.

Jean-Paul Sartre, El ser y la nada,pág. 46 de edit. Losada.
(Collage de T.M.S., con ligerísimas variantes)


LA  CORTADA(2)


Yo recuerdo esa calle, esa cortada,
bajo  el sol impiadoso, adormecida;
dádiva del azar, pero escondida,
inerme bajo el cielo y olvidada.


Yo era niño y entre por tu calzada
de adoquines ardientes, sumergida;
una quietud solar toco mi vida,
como vos, silenciosa y extraviada.


Por antigua tu luz no es menos cierta:
añoro tu fulgor, calle desierta,
tu mediodía  inmóvil, sin olvido.


Soy otra vez  el niño que camina,
y vos aquella luz que no termina,
mi patria oculta, mi rincón dormido.


tms( junio 8, 2013)


HOJAS DE OTOÑO

 Hoja otoñal que vuela desgajada,
ya grávida de enigmas, desde el día
en que algo dictó su travesía
y de savia y destino fué colmada.
  Festivo adiós y premio a la mirada,
cabriolas en el viento, algarabía
embriagada de ayer y lejanía,
breve canción del alma desterrada.
  Hojas  cayendo al borde de la vida:
oigo su adiós, su suave despedida
y el otoño fluyendo en las baldosas.
Cubren de marchitez lenta y festiva
las veredas del alma pensativa,
la terca indiferencia de las cosas.

Th.M.Simpson, febrero 2013


FABULA DEL GATO Y EL PAJARITO
(A Max Aguirre)

¡Qué esfuerzo! ¡Qué esfuerzo del caballo por ser golondrina!
F.G.Lorca

No puedo cambiar, dijo el escorpión.
Esopo 

Un pajarito y un gato,
sobre una rama florida,
dejando pasar la vida
conversan desde hace rato.


Dice el gato con pesar:
“¿Cómo saldré yo de aquí?
Es triste seguir así,
y no sé cómo bajar.


Es que sos muy indeciso,
terció el ave con desdén;
Si movés las alas bien
llegarás muy pronto al piso.


El gato maulló, perplejo:
no tengo alas, reapondió.
El pajarito calló
y luego le dió un consejo:


Con tu enfoque nagativo
¿adónde vas a parar?
¡Tenés miedo de volar!
Te creí más constructivo!


Vuela el que quiere añadió-,
y perdoname que insista:
¡Vos sí que sos derrotista!
¡Mirá cómo vuelo yo!

Thomas M. Simpson
(Septiembre 1, 2011)


FABULA DEL RELOJERO
(Imagen de mi padre)


Eran las cinco en todos los relojes,
eran las cinco en punto de la tarde.
 (Federico Garcia Lorca)

Oh relojes, oh mundo.
(Máximo  Simpson)

Don Elín a las cinco (íntimo alarde)
aguzaba el oído  aventurero
y aguardaba la música, el pionero
aleluya triunfal de cada tarde.


Pronto cantaban  -gallo dividido,
grito multicolor- los esperados
y puntuales relojes, convocados
a una  región de tiempo suspendido.


La maquinaria, ya dispersa y una,
canción  total de la relojería,
eran ruedas y agujas de la luna.


Y Don Elín, ya ciego, ya vidente,
atesoraba, al declinar el día,
las reliquias secretas del poniente.

Th.M.S.


EL DIBUJO Y LA MIRADA
(ensayo breve sobre psicología de la percepción)


Son las personas las que ven, no sus ojos.
N.Russell Hanson

 Lo miro desde hace rato,
y si de mirar no dejo
a veces parece un pato
y otras veces un conejo.
 
Metamorfosis extraña
con un curioso matiz:
el pato no se hace araña
ni el conejo, una lombriz.
 
Cada línea, cada punto
sigue su existencia fiel:
nada cambió en el papel,
aquí no hay ningún difunto.
Y  si el dibujo es el mismo
en una y otra ocasión,
¿qué exótico mecanismo
los cambia en cada visión?
 
¡ Desconcertante charada!
De olvidarla ya no hay modo:
pues si bien no cambió nada,
en realidad cambió todo.
 
Misterio de la mirada,
magia oscura de la mente:
¿quien dijo que no hace nada
el que mira solamente?


 
Thomas M. Simpson